La batalla contra el porno de la venganza.

La mezcla de los vertiginosos avances tecnológicos con relaciones humanas cada vez más abiertas y desinhibidas puede traer consecuencias desastrosas, especialmente para las mujeres. Se conoce como “porno de la venganza” a la publicación en internet de fotos y videos de carácter sexual de una pareja o expareja. Este material normalmente va acompañado de datos de identificación (nombre y lugar de trabajo), de contacto (email y teléfono) y perfiles de redes sociales (cuentas de Facebook y Twitter) de la persona que aparece a cuadro.

Los objetivos del “porno de la venganza” pueden ser varios: (a) causarle un daño a la imagen, a la vida privada o a la reputación de una ex pareja sentimental; (b) lucrar con las imágenes o videos cuando la persona es famosa (venderlas a terceros para su divulgación); o (c) extorsionar a la víctima para obtener beneficios sexuales o económicos, a cambio de evitar la difusión de los materiales.

Las víctimas en esta clase de acciones son en su mayoría mujeres, las cuales al denunciar estos hechos suelen encontrar toda clase de obstáculos. En ocasiones son sujetas a cuestionamientos como “¿pues que usted no consintió que se le tomaran esas fotos y videos? ¡En los mismos no parece que la hayan obligado!” o “usted se tomó esas fotos (selfies), ¿por qué se está quejando ahora?”. Además, cuando los ex novios son citados a declarar no titubean en afirmar: “me hackearon el celular / la computadora… ¡no tengo idea cómo llegaron esas fotos o videos a internet!”.

Por si lo anterior fuera poco, es posible que la ex pareja suba las fotos, videos y datos de contacto pare crear un “perfil de usuario” en sitios web que facilitan encuentros sexuales casuales. Estos materiales son vistos por extraños como invitaciones a tener sexo, por lo que las víctimas llegan a recibir hasta 100 llamadas por día de “acosadores” que vieron sus datos en la red. También es creciente el número de sitios web creados exclusivamente para que usuarios publiquen este tipo de materiales (revenge porn web sites).

Cada vez son más las voces que piden regular y castigar el “porno de la venganza”. En nuestro país vecino, los estados de Florida, California, New Jersey ya tienen iniciativas para convertir estas acciones en delitos menores (hasta 2 años de prisión), una de ellas es una iniciativa de ley federal. Esta propuesta podría obligar a cualquier prestador de servicios de internet (ISP’s) a retirar estos materiales bajo la pena de enfrentar responsabilidad legal en caso de no hacerlo.

Ya existen organizaciones y promotores de la libertad de expresión en Internet que ven con malos ojos estas iniciativas, pues piensan que este tipo de requerimientos y sanciones podrían convertirse en una especie de “ley mordaza” que atenta contra las libertades básicas de los internautas.

En México tenemos la “Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal”, así como la “Ley Federal del Derecho de Autor”, las cuales pudieran en parte hacer frente a este fenómeno.

Estimadas lectoras, les tengo dos consejos infalibles para evitar estas bochornosas situaciones:

  1. NO PERMITAS JAMÁS SER GRABADA NI FOTOGRAFIADA POR TU PAREJA DURANTE ACTOS SEXUALES. Si tu pareja insiste en el tema y tú te niegas firmemente, es probable intente grabarte de manera oculta. Recuerda que hay diversos dispositivos con cámaras ocultas de muy bajo costo en el mercado.
  2. NO ENVÍES NI TE TOMES “SELFIES ERÓTICOS” (FOTOS CON POCA ROPA, DESNUDAS O EN SITUACIONES COMPROMETEDORAS). La mayoría de los smartphones cuentan con programas o aplicaciones que automáticamente suben todas tus fotos a la nube, por lo que el riesgo de divulgación o filtrado es latente. También recuerda que si pierdes o te roban el teléfono, el mismo se irá con todas tus “fotos/videos íntimos”.

Ahora que si les gana la pasión y el sentido común no es su mejor aliado, cuando menos tomen la precaución de NO ser identificadas en los videos o fotos en donde aparezcan (cubran su rostro o tatuajes que las hagan identificables). Aunque es menos probable que los hombres sean víctimas en esta clase de publicaciones, desde luego los consejos aplican para todos.

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10 cosas ilegales que estás haciendo en internet.

Es común que los internautas realicen una infinidad de tareas cotidianas mientras navegan en internet. Muchas de ellas pueden ser legítimas y otras tantas ilegítimas. En algunas ocasiones los usuarios, pese a estar conscientes de ello, repiten estas conductas bajo el auspicio de la frase “al cabo todo el mundo lo hace… ¡y no pasa nada!” Cuando me enfrento a estas frases en clases o conferencias, reitero dos ideas siempre: el que todo el mundo haga algo mal no convierte dicha conducta en legal, y la ignorancia de la ley no exime su cumplimiento.

A continuación comparto una serie de ejemplos de actividades que mucha gente realiza en internet que pueden ser consideradas conductas infractoras de la ley o de un deber contractual:

  1. Descargar música, videos o juegos (archivos) sin autorización. Todas las obras adquieren protección (derechos de autor) automáticamente desde el momento que son fijadas en cualquier medio material. Si descargas archivos de cualquier naturaleza sin permiso de quien ostente los derechos de autor (morales o patrimoniales) estás violando la ley, prácticamente en cualquier país del mundo.
  2. Subir videos a YouTube o a Facebook sin autorización. De manera similar a lo señalado en el apartado anterior, el subir videos a redes sociales sin la autorización del titular de los derechos de autor de dichas obras podría ser motivo de infracción a las leyes que protegen a los autores tanto a nivel nacional como internacional.
  3. Hacer GIFs y Memes. Al igual que los puntos anteriores, si realizas gráficos animados o memes con base en fotografías o ilustraciones sin consentimiento de su autor original, estás violando sus derechos.
  4. Compartir passwords de suscripciones para acceder a páginas o servicios en la web. Salvo que se estipule lo contrario, los contratos que celebras para adquirir acceso a algún servicio electrónico son celebrados entre una empresa y tú. Eso no te autoriza a compartir con terceros la contraseña para acceder a dichos servicios, ya que al hacerlo estás impidiendo que terceros contraten directamente con la empresa, lo cual representa un detrimento económico para ella.
  5. Enviar emails a tu lista de clientes copiándolos visiblemente (CC:). Si al enviar algún correo electrónico conteniendo una promoción, mensaje publicitario o cualquier otra información, copias de manera visible a tu base de datos (CC:) estás violando, entre otros, el deber de confidencialidad de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP) y de la Ley Federal de Protección al Consumidor (LPC).
  6. Tener una página web donde se oferten productos o servicios sin “términos y condiciones de uso” o una donde se de tratamiento a datos personales sin “aviso de privacidad”. Para todos los proveedores de bienes y servicios a través de medios electrónicos aplica una detallada lista de requisitos emanados de la LPC. Si tu página web da tratamiento a cualquier tipo de dato personal (aunque sea solo correo electrónico o nombre), debe cumplir con lo que al respecto señala la LFPDPPP. Para dar cumplimiento a estas leyes, abogados especialistas deben redactarte los “términos y condiciones de uso” y el “aviso de privacidad” correspondiente para tu sitio web.
  7. Usar apps para acceder ilícitamente a redes Wi-Fi. Se han vuelto muy populares en las tiendas de aplicaciones aquellas que sirven para acceder ilegalmente a redes inalámbricas (wi-fi hacker). De todos los ejemplos este es el más serio, ya que quienes usan estas aplicaciones para acceder redes de terceros y conocer sin su autorización información contenida en computadoras protegidas, estarán cometiendo un delito en México y en un gran número de países (dependiendo donde se encuentren).
  8. “Enmascarar” tu dirección IP para simular que estás en Estados Unidos. Ciertos servicios que se proveen por internet están restringidos para ser accedidos solo desde Estados Unidos o desde algún país en específico. Normalmente esta restricción opera mediante el análisis de la Dirección IP (Internet Protocol) desde donde se está conectando el usuario. Si se detecta que el bloque IP corresponde a un país que no es el autorizado, se niega el servicio. Para evadir esta restricción, muchos usuarios usan un “proxy server”. De acuerdo a Wikipedia, “un proxy puede permitir esconder al servidor web la identidad del que solicita cierto contenido. El servidor web lo único que detecta es que la IP del proxy solicita cierto contenido. Sin embargo no puede determinar la IP origen de la petición.” En muchos países están prohibidas las “medidas anti-evasión” que busquen vulnerar sistemas, medidas de seguridad o restricciones de uso.
  9. Operar cuentas de parodia en Twitter o tener más de una cuenta en Facebook. Solo por mencionar un “uso ilegal” o no autorizado en esta red social, es importante saber que Twitter tiene diversas restricciones para operar cuentas de parodia. Se debe establecer claramente en ellas (nombre de usuario y bio) que son cuentas no oficiales de parodia de cierto personaje. Facebook cuenta con diversas restricciones también. Solo por citar una de ellas, sus términos de uso establecen claramente que ningún usuario puede tener más de una cuenta de si mismo.
  10. Registrar marcas de terceros como nombres de dominio. Si piensas que puedes hacerte millonario “secuestrando” marcas al registrarlas como nombres de dominio pierdes tu tiempo. No niego que podrás hacer unos cuantos dólares a través de portales PPC (pay per click), pero eventualmente ese gusto se te va a terminar pues cualquier abogado experto en la materia podrá recuperar dicho nombre de dominio a través de los mecanismos de solución de disputas en esta materia conocidos como UDRP o LDRP.

Solo como muestra, comparto las sanciones a las que podrían ser acreedores los infractores de algunas de las conductas mencionadas con anterioridad:

  • En relación a lo señalado en el punto #1, a mediados del 2012 la Suprema Corte de EE.UU. dejó intacto un veredicto de la 1ª Corte de Circuito de Apelaciones en Boston que ordenó a  un estudiante universitario pagar $675,000 dólares por descargar y redistribuir miles de canciones a través de Internet sin pagar las regalías correspondientes. Bajo la Ley Federal de Derechos de Autor, las compañías discográficas tienen derecho a cobrar vía daños desde $750 dólares hasta $30,000 dólares por infracción, pero la ley permite que el jurado pueda elevar estos montos hasta $150,000 dólares por canción si considera que las infracciones fueron intencionales. En el 2010 un jurado federal condenó a una señora a pagar $1.5 millones de dólares por descargar ilegalmente 24 canciones ($62,500 dólares de multa por canción).
  • Por violaciones a lo señalado en el punto #5, la LFPDPPP determina que las multas pueden llegar a los $20,723,200 de pesos.
  • Por violaciones a lo señalado en el punto #6, la LFPDPPP dispone que las multas pueden llegar a los $10,361,600 de pesos. La ley de la materia dispone además, que tratándose de infracciones cometidas en el tratamiento de datos sensibles, las sanciones podrían incrementarse hasta por dos veces los montos establecidos.
  • Por violaciones a lo señalado en el punto # 7, el Código Penal Federal establece lo siguiente: (a) al que sin autorización conozca o copie información contenida en sistemas o equipos de informática (de particulares) protegidos por algún mecanismo de seguridad, se le impondrán de tres meses a un año de prisión y de cincuenta a ciento cincuenta días multa; (b) al que sin autorización conozca o copie información contenida en sistemas o equipos de informática del Estado, protegidos por algún mecanismo de seguridad, se le impondrán de seis meses a dos años de prisión y de cien a trescientos días multa; (c) a quien sin autorización conozca, obtenga, copie o utilice información contenida en cualquier sistema, equipo o medio de almacenamiento informáticos de seguridad pública, protegido por algún medio de seguridad, se le impondrá pena de cuatro a diez años de prisión y multa de quinientos a mil días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal; y (d) al que sin autorización conozca o copie información contenida en sistemas o equipos de informática de las instituciones que integran el sistema financiero, protegidos por algún mecanismo de seguridad, se le impondrán de tres meses a dos años de prisión y de cincuenta a trescientos días multa.
  • Por violaciones a lo señalado en el punto #10, la ley americana conocida como “Anticybersquatting Consumer Protection Act (ACPA)” establece que además de los recursos tradicionales de marcas, los demandantes pueden optar por buscar el pago de daños que van desde $1,000 a $100,000 dólares por nombre de dominio que haya sido registrado de manera abusiva.

Como lo hemos visto en los ejemplos anteriores, en el mejor de los casos puedes perder una cuenta de Twitter o de Facebook, pero en el peor de los casos puedes ser acreedor a una cuantiosa multa del IFAI o de PROFECO, o inclusive terminar 10 años en prisión. No tomemos a la ligera estas infracciones, el que mucha gente las cometa no las convierte en legales. El riesgo de incurrir en sanciones corporales o pecuniarias, aunque pudiere considerarse por algunos como “menor”, existe, y si se da, las consecuencias pueden ser altamente perjudiciales para cualquier empresa o persona física.

* Artículo inspirado en “14 Illegal Things You’re Doing on the Internet” publicado en Mashable.com.

¿Cómo usar fotos que encuentro en internet en mi sitio web sin violar la ley? Mitos y realidades.

Una preocupación continua que tienen muchos blogueros, community managers y ejecutivos de agencias de marketing es cómo hacer uso de fotografías o imágenes que se encuentran en internet (típicamente a través del servicio de búsqueda de imágenes de Google o similares) sin meterse en problemas legales. Antes de continuar, vale la pena desmitificar algunas ideas erradas que sostiene una gran mayoría de usuarios:

  • MITO #1: Si encuentro una imagen en Google (o peor aún, “en Internet”) significa que es libre su uso, no necesito hacer nada para usarla. REALIDAD: Esto es falso, encontrar imágenes como resultado de una búsqueda o “toparse” con ellas mientras navegamos no significa que las podamos usar libremente, ni que su uso sea gratuito. Cada fotografía que Google nos muestra en su resultado de búsqueda (al ser ampliada) contiene la leyenda de advertencia: “Las imágenes pueden estar sujetas a derechos de autor.” La frase es incorrecta en mi opinión, pues debería decir algo como: “todas las imágenes son sujetas de protección de derechos de autor, verifique los permisos o restricciones antes de usarla”.
  • MITO #2: Puedo usar una imagen siempre que coloque la liga (enlace) al sitio web donde la encontré. REALIDAD: Esto también es falso, en la mayoría de los casos. Colocar una liga o enlace hacia el sitio web donde fue encontrada la imagen no es suficiente, ni es un permiso. Peor aún, si “el dueño” del sitio web de donde copiaste la imagen no es “el autor” de la misma, ni tampoco tiene permiso de usarla, entonces estarás haciendo referencia a un autor que no es autor de la imagen, ni tiene permiso de usarla. En casos muy particulares, existen algunos sitios web con grandes bases de datos de fotografías, cuyas versiones en “baja resolución” pueden ser usadas sin pago de regalías, siempre que: (i) te registres como usuario de dicho sitio, y (ii) coloques el nombre del autor y el enlace que ellos te proporcionan como referencia.
  • MITO #3: Si todo el mundo usa imágenes que encuentra en Internet sin permiso y/o sin pagar por ellas significa que es legal hacerlo. REALIDAD: Completamente falso. El que todo mundo haga algo ilegal no lo convierte en legal, el que todo el mundo se equivoque no convierte en correcto lo incorrecto. Ni la ignorancia ni las acciones masivas contrarias a derecho justifican una violación a la ley, así como tampoco una tolerancia a su incumplimiento.
  • MITO #4: Si encuentro una fotografía o imagen en un sitio web y no dice que no puedo usarla (o restricciones similares), entonces la puedo usar sin problemas. REALIDAD: Lamento informarte que también es falso. Es muy probable que ese sitio web también esté haciendo uso ilegal de dicha imagen o fotografía, de ahí que no contenga ninguna leyenda de permiso o restricción. El que no aparezca una leyenda que prohíba usar una foto, no significa que puedas usarla libremente.

El Derecho de Autor es un conjunto de normas jurídicas que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores, por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita.  Son sujetas a protección en este rubro las obras: literaria, musical (con o sin letra), dramáticas, danza, pictórica o de dibujo, escultóricas o de carácter plástico, caricatura e historieta, arquitectónica, cinematográfica y audiovisual, programas de radio y televisión, programas de cómputo (software), fotográfica, de compilación (enciclopedias, antologías, bases de datos). Muchas de las cosas que vemos en un sitio web se pueden proteger bajo Derechos de Autor, tales como los textos (obras literarias), fotografías, videos, aplicaciones, bases de datos, etc.

A diferencia de las marcas que requieren un “registro gubernamental” para ser sujetas de protección, las obras (fotográficas en este caso) adquieren la protección del derecho de autor desde su fijación en un medio material (físico o electrónico). “Fijación” es la incorporación de letras, números, signos, sonidos, imágenes y demás elementos en que se haya expresado la obra, o de las representaciones digitales de aquellos, que en cualquier forma o soporte material, incluyendo los electrónicos, permita su percepción, reproducción u otra forma de comunicación. En pocas palabras: desde que tomo una fotografía y ésta queda ésta grabada en una tarjeta de memoria o cualquier dispositivo de almacenamiento, nace la protección de derechos de autor.

Subir en un sitio web “público” o de “libre acceso” una fotografía no la hace “libre” ni “gratuita” en su uso. El derecho de autor se compone de “derechos morales” y “derechos patrimoniales”. Los primeros se traducen, entre otros, en el “derecho a la paternidad” (derecho al reconocimiento a la calidad de autor) y el “derecho a la integridad” (derecho a oponerse a toda mutilación o deformación de la obra). Los derechos morales son perpetuos, no se pueden enajenar, embargar, renunciar ni prescriben. Los derechos patrimoniales se traducen en la capacidad que tiene el autor de explotar comercialmente sus obras, son derechos económicos y de posesión sobre una obra. Ejemplo: si como agencia de publicidad contrato a un fotógrafo para tomar imágenes de los productos de un cliente, el fotógrafo es y será siempre titular de sus derechos morales, pero el cliente al pagar por los servicios del fotógrafo (a través de la agencia), se convierte en titular de los derechos patrimoniales de las fotografías (solo el cliente puede lucrar con ellas y decidir sobre ellas).

Entonces ¿cómo puedo hacer uso de fotos que encuentro en internet en mi sitio web sin violar la ley? Muy sencillo: ¡ten permiso para hacerlo! Todo se reduce a permisos o restricciones, las cuales encontrarás regularmente en los “términos y condiciones de uso” de los sitios web. La única manera de usar libremente una obra (foto, imagen o video) es si el titular del derecho de autor te permite hacerlo de manera expresa. Busca bancos de imágenes, algunos de ellos permiten uso de fotos de baja resolución sin pago de regalías a cambio de hacer las citas adecuadas.

Me despido con una frase de un célebre empresario japonés: “si no es tuyo, seguro es de alguien más”. Promovamos la cultura de la ética y la legalidad en todo lo que hagamos, es lo que necesita México para seguir creciendo, y es lo que necesitamos nosotros para convertirnos en ciudadanos del mundo.

Trols escandinavos , trols cibernéticos y trols litigantes… ¿Sabes distinguirlos?

Según Wikipedia, un trol (del nórdico troll) es un temible miembro de una mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo. Su papel en los mitos cambia desde gigantes diabólicos —similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses— hasta taimados salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto de humanos.

Hoy en día, hablar de trols, si bien puede resultar espeluznante, poco o nada tiene que ver con esas creaturas míticas escandinavas. En la actualidad, hablar de “trolls” o “trols” puede tener hasta cuatro diferentes contextos, tres de ellos ampliamente conocidos y el cuarto es invención mía (o tal vez “predicción”).

TROL DE INTERNET.- La enciclopedia libre –Wikipedia– describe a este término como “una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar flamewars, enfadando a sus participantes y enfrentándolos entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, con la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.”

Para mi, más que “trol de internet”, esta figura debería llamarse “trol de redes sociales”, pues es en ellas en donde estos individuos son más prolíficos y populares. Particularmente en Twitter, los #trolls gozan de tremenda notoriedad. Escudándose la mayoría de las veces en cuentas anónimas o falsas identidades, los #trolls twitteros se regocijan causando controversia entre los usuarios de esta red social, burlándose de personajes públicos (artistas, políticos, empresarios), molestando a usuarios que gozan de cierta fama (“celebridades twitteras”), o simplemente ofendiendo a empresas, marcas o usuarios que les caen mal (compañeros de escuela, trabajo, familiares, ex-parejas, etc.) Obviamente los trolls no solo existen en Twitter, pueden tener presencia en Facebook, blogs y comunidades de usuarios (foros de discusión).

En ocasiones, estos trols lejos de ser molestos, pueden servir como campaña “alterna” de mercadotecnia. Muchos conocemos al trol de “Comercial Mexicana” que en Twitter tiene más de 100mil seguidores. Cuando le pregunté a un funcionario de sistemas: ¿tendrías interés en iniciar alguna acción legal en contra de esta persona? Me respondió: “¡No! Si es nuestra mejor herramienta de mercadotecnia, y lo mejor de todo… ¡es gratis!”.

TROLS DE PATENTES.- Son aquellas empresas, en la mayoría de los casos creadas especialmente para administrar portafolios de patentes, que se dedican básicamente a: (1) presentar aplicaciones de patentes, (2) licenciar patentes, (3) administrar patentes y, desde luego, (4) litigar patentes. Es este último componente el que les da el carácter de “trolls de patentes”. En reiteradas ocasiones, grandes competidores del mercado del comercio electrónico, las tecnologías de información y los dispositivos electrónicos móviles han sido acusados de ser o comportarse como “trolls de patentes”, entre ellos Amazon, Apple y Microsoft. Esta actividad acuña también de cierta manera el término “guerra de patentes”, magistralmente explicado por una sencilla infografía que pueden consultar en: http://www.businessinsurance.org/patent-wars/.

TROLS DE DERECHOS DE AUTOR.- Los “copyright trolls” guardan gran similitud con los trolls de patentes, pues hacen casi lo mismo pero en el ámbito de los derechos de autor. Grandes periódicos estadounidenses, o entidades como Righthaven LLC, se han ganado este “mote”, por sus continuas amenazas y demandas a blogueros por copiar contenidos de sus portales de noticias. La Recording Industry Association of America (RIAA) y el U.S. Copyright Group (USCG) son conocidos por demandar a cientos o tal vez miles de fans de la música y los videos por usar tecnología peer-to-peer para compartir archivos con muchas personas, provocando la descarga ilegal de obras protegidas (canciones, videos, videojuegos, películas, etc.)

Finalmente vienen los trols que pronostico empezarán a surgir en este año en México:

TROLS DE DATOS PERSONALES.- A partir del 6 de enero de 2012, todo titular de datos personales podrá ejercer sus derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición) frente a los particulares o responsables que usen dichos datos. Si bien la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares y su Reglamento no prevén ningún tipo de compensación económica (reparación del daño) para aquellos titulares que se vean afectados por un tratamiento inadecuado de sus datos personales, es conocido por muchos que las multas por incumplimiento de esta ley pueden llegar hasta caso $40 millones de pesos. Este puede ser motivo suficiente para que tanto titulares inconformes como competidores sin escrúpulos busquen promover ante el IFAI el inicio de procedimientos de verificación o de protección de derechos, con el fin de molestar a particulares o responsables del tratamiento de datos personales, o tal vez buscando algún tipo de compensación monetaria fuera del procedimiento.

Después de leer este breve artículo espero que usted sea capaz de distinguir a los clásicos trols escandinavos, de los modernos trols cibernéticos y trols litigantes… ¡uno nunca sabe con quién se puede topar!

El ABC de la propiedad intelectual.

Tanto lectores como asistentes a conferencias, cursos y seminarios suelen comentarme que suelen confundirse entre los diversos derechos de “propiedad intelectual”. Sin pretender ser exhaustivo en los conceptos, compartiré los que a mi juicio son los más importantes conocer.

El Derecho de Creación Intelectual (llamado también “Propiedad Intelectual”) es el conjunto de normas que protegen las concepciones intelectuales del ser humano. Las concepciones que se refieren a la estética (arte, belleza, literatura, ciencia) caen bajo en el campo del Derecho de Autor, y las que se refieren al comercio o a la industria, están en el ámbito del Derecho de la Propiedad Industrial.

El Derecho de Autor es un conjunto de normas jurídicas que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores, por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita. La protección que otorga la Ley Federal del Derecho de Autor a las obras es la vida del autor más cien años después de su muerte. Después de este plazo, las obras entran al dominio público. El órgano que regula esta materia en México es el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR).

Son sujetas a protección en este rubro las obras: literaria, musical (con o sin letra), dramáticas, danza, pictórica o de dibujo, escultóricas o de carácter plástico, caricatura e historieta, arquitectónica, cinematográfica y audiovisual, programas de radio y televisión, programas de cómputo (software), fotográfica, de compilación (enciclopedias, antologías, bases de datos). Muchas de las cosas que vemos en un sitio web se pueden proteger bajo Derechos de Autor, tales como los textos (obras literarias), fotografías, videos, aplicaciones, bases de datos, etc.

La ley de la materia contempla también la Reserva de Derechos, que es la facultad de usar y explotar en forma exclusiva títulos, nombres, denominaciones, características físicas y psicológicas distintivas, o características de operación originales aplicados, de acuerdo con su naturaleza, a alguno de los siguientes géneros:

I. Publicaciones periódicas: Editadas en partes sucesivas con variedad de contenido y que pretenden continuarse indefinidamente;

II. Difusiones periódicas: Emitidas en partes sucesivas, con variedad de contenido y susceptibles de transmitirse;

III. Personajes humanos de caracterización, ficticios o simbólicos;

IV. Personas o grupos dedicados a actividades artísticas, y

V. Promociones publicitarias: Contemplan un mecanismo novedoso y sin protección tendiente a promover y ofertar un bien o servicio, con el incentivo adicional de brindar la posibilidad al público en general de obtener otro bien o servicio, en condiciones más favorables que en las que normalmente se encuentra en el comercio; se exceptúa el caso de los anuncios comerciales.

En el ramo de la Propiedad Industrial, se encuentran primordialmente las Marcas y las Patentes. Una Marca es un título que concede el derecho exclusivo a la utilización de un signo distintivo para la identificación de un producto o un servicio en el mercado. Por su composición, las Marcas pueden ser: Nominativas (formadas por palabras), Innominadas (formadas por símbolos, imágenes o figuras), Mixtas (formadas por palabras y símbolos, imágenes o figuras) y Tridimensionales (envoltorios, envases, formas del producto o su representación). Como lo he mencionado con anterioridad, hay 45 clases en donde puedes buscar obtener el registro de tu marca (Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas). La protección que otorga la Ley de la Propiedad Industrial a las marcas es de 10 años, renovables por períodos iguales.

La Patente es un derecho otorgado por el Estado a un inventor o a su causa habiente. Este derecho permite al titular de la patente impedir que terceros hagan uso de la tecnología o invención patentada. El titular de la patente es el único que puede hacer uso de la tecnología que reivindica en la patente o autorizar a terceros a implementarla bajo las condiciones que el titular fije.

Las protección  que brinda la Ley de la Propiedad Industrial a las patentes es de veinte años “improrrogables” (a diferencia de las marcas, las patentes no se pueden renovar). Después de este término, cualquier persona puede hacer uso de la tecnología de la patente sin la necesidad del consentimiento del titular de ésta. La invención entra entonces al dominio público.

La ley de la materia protege también los diseños industriales, los modelos de utilidad, los secretos industriales, los avisos comerciales y los nombres comerciales. El órgano que regula esta materia en México es el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

Como puedes ver, el campo de la propiedad intelectual es muy amplio y complejo, pero indispensable para proteger todo tipo de creaciones estéticas, así como concepciones comerciales o industriales. Si no proteges tus activos intangibles oportunamente, corres el riesgo de que otro “se apropie” de tu negocio.

#LexCast 3 – Escrow y Derechos de Autor

Si estás navegando en un iphone o ipad, descarga esta aplicación.

Joel Gómez entrevista al abogado español Luis Manuel Tolmos, experto en Derechos de Autor. ¿Sabes en qué consiste el escrow? ¿Cómo se protegen los derechos de autor? ¿Cómo beneficia al creador de un videojuego o programa de software usar un escrow? Escucha este LexCast para enterarte de todos los detalles.

El mercado pirata de contenidos es casi cuatro veces mayor que el legal

La Coalición de Creadores considera que la ‘ley antidescargas’ será eficaz

ElPais.comCada día, miles de películas, canciones, videojuegos y, últimamente, libros electrónicos sujetos a derecho de autor, se descargan gratis de Internet. Ese mercado alternativo, también llamado por sus detractores pirata, movió potencialmente en el primer semestre de este año 5.200 millones de euros, tres veces y media más que el mercado legal de todos estos contenidos, que generó 1.560 millones de euros.

Esta es la principal conclusión del segundo Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, elaborado por la consultora estadounidense IDC a instancias de la Coalición de Creadores de Industrias y Contenidos, integrado por las sociedades de gestión y gran parte de la industria cinematográfica y musical.

Por sectores, el de la música es el más afectado -un 97,8% de las canciones consumidas fueron pirateadas- , seguido del cine (77,1%) y los videojuegos (60,7%). El mercado pirata de los libros digitales alcanza el 35,1% aunque es el que más crece, ya que casi se duplica en seis meses, con un valor económico de lo pirateado de 421,5 millones de euros.

La metodología para calcular este presunto perjuicio económico se basa en hacer una extra-polación sobre lo que costarían esos contenidos si fueran adquiridos en el mercado digital legal, asumiendo un precio medio por descarga para cada tipo de archivo, según explica Rafael Achaerandio, director de análisis de IDC. El número de descargas se calcula, a su vez, sobre la base de una encuesta entre 6.040 usuarios, de edad comprendida entre 16 y 55 años.

Los autores del estudio reconocen que eso no significa que los internautas que realizan las descargas no autorizadas fueran a comprar las películas o los libros legalmente si no pudieran bajarlos gratis de la Red.

Así, el propio informe indica que solo el 58% de los usuarios estarían dispuestos a pagar el contenido que se descargan si se pusiera coto a la piratería, generando unos ingresos potenciales para todas estas industrias de 9.300 millones anuales en 2010, en lugar de los 3.100 millones que se alcanzarán.

En el caso del sector editorial, el presidente de la Coalición, Aldo Olcese, indicó que el libro electrónico está en “caída libre” y podría seguir el mismo camino que la música o el cine, ya que la oferta ilegal se está anticipando a la demanda de dispositivos de lectura de libros electrónicos a través de las tabletas como el iPad.

Olcese indicó que si no existe una oferta legal de libros electrónicos o esta es muy reducida se debe a que los editores no tienen la garantía de que existan mecanismos para que esos libros no sean pirateados. “Sería un suicidio”, aseguró, y añadió que las webs de enlaces se están anticipando a la demanda que supondrá la venta de libros electrónicos, que podría convertirse en uno de los regalos estrella de la campaña navideña. “Los editores temen a la Navidad”, indicó.

Pese a este sombrío panorama, el presidente de la Coalición de Creadores se mostró convencido de que la nueva legislación antidescargas contenida en la Ley de Economía Sostenible (LES) ayudará a combatir eficazmente la piratería, persiguiendo a las webs de enlaces o que alojan contenidos sujetos a derechos de autor.

Aldo Olcese propuso, en ese sentido, un “pacto de buen gobierno” con operadores (Redtel) y buscadores como Google para ponerse de acuerdo en el desarrollo reglamentario de la ley una vez que se apruebe esta en el Parlamento, y se mostró convencido de que esta legislación estará operativa en la próxima primavera, tal y como anunció la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/mercado/pirata/contenidos/veces/mayor/legal/elpepucul/20101104elpepicul_4/Tes

RAMÓN MUÑOZ – Madrid – 04/11/2010