La batalla contra el porno de la venganza.

La mezcla de los vertiginosos avances tecnológicos con relaciones humanas cada vez más abiertas y desinhibidas puede traer consecuencias desastrosas, especialmente para las mujeres. Se conoce como “porno de la venganza” a la publicación en internet de fotos y videos de carácter sexual de una pareja o expareja. Este material normalmente va acompañado de datos de identificación (nombre y lugar de trabajo), de contacto (email y teléfono) y perfiles de redes sociales (cuentas de Facebook y Twitter) de la persona que aparece a cuadro.

Los objetivos del “porno de la venganza” pueden ser varios: (a) causarle un daño a la imagen, a la vida privada o a la reputación de una ex pareja sentimental; (b) lucrar con las imágenes o videos cuando la persona es famosa (venderlas a terceros para su divulgación); o (c) extorsionar a la víctima para obtener beneficios sexuales o económicos, a cambio de evitar la difusión de los materiales.

Las víctimas en esta clase de acciones son en su mayoría mujeres, las cuales al denunciar estos hechos suelen encontrar toda clase de obstáculos. En ocasiones son sujetas a cuestionamientos como “¿pues que usted no consintió que se le tomaran esas fotos y videos? ¡En los mismos no parece que la hayan obligado!” o “usted se tomó esas fotos (selfies), ¿por qué se está quejando ahora?”. Además, cuando los ex novios son citados a declarar no titubean en afirmar: “me hackearon el celular / la computadora… ¡no tengo idea cómo llegaron esas fotos o videos a internet!”.

Por si lo anterior fuera poco, es posible que la ex pareja suba las fotos, videos y datos de contacto pare crear un “perfil de usuario” en sitios web que facilitan encuentros sexuales casuales. Estos materiales son vistos por extraños como invitaciones a tener sexo, por lo que las víctimas llegan a recibir hasta 100 llamadas por día de “acosadores” que vieron sus datos en la red. También es creciente el número de sitios web creados exclusivamente para que usuarios publiquen este tipo de materiales (revenge porn web sites).

Cada vez son más las voces que piden regular y castigar el “porno de la venganza”. En nuestro país vecino, los estados de Florida, California, New Jersey ya tienen iniciativas para convertir estas acciones en delitos menores (hasta 2 años de prisión), una de ellas es una iniciativa de ley federal. Esta propuesta podría obligar a cualquier prestador de servicios de internet (ISP’s) a retirar estos materiales bajo la pena de enfrentar responsabilidad legal en caso de no hacerlo.

Ya existen organizaciones y promotores de la libertad de expresión en Internet que ven con malos ojos estas iniciativas, pues piensan que este tipo de requerimientos y sanciones podrían convertirse en una especie de “ley mordaza” que atenta contra las libertades básicas de los internautas.

En México tenemos la “Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal”, así como la “Ley Federal del Derecho de Autor”, las cuales pudieran en parte hacer frente a este fenómeno.

Estimadas lectoras, les tengo dos consejos infalibles para evitar estas bochornosas situaciones:

  1. NO PERMITAS JAMÁS SER GRABADA NI FOTOGRAFIADA POR TU PAREJA DURANTE ACTOS SEXUALES. Si tu pareja insiste en el tema y tú te niegas firmemente, es probable intente grabarte de manera oculta. Recuerda que hay diversos dispositivos con cámaras ocultas de muy bajo costo en el mercado.
  2. NO ENVÍES NI TE TOMES “SELFIES ERÓTICOS” (FOTOS CON POCA ROPA, DESNUDAS O EN SITUACIONES COMPROMETEDORAS). La mayoría de los smartphones cuentan con programas o aplicaciones que automáticamente suben todas tus fotos a la nube, por lo que el riesgo de divulgación o filtrado es latente. También recuerda que si pierdes o te roban el teléfono, el mismo se irá con todas tus “fotos/videos íntimos”.

Ahora que si les gana la pasión y el sentido común no es su mejor aliado, cuando menos tomen la precaución de NO ser identificadas en los videos o fotos en donde aparezcan (cubran su rostro o tatuajes que las hagan identificables). Aunque es menos probable que los hombres sean víctimas en esta clase de publicaciones, desde luego los consejos aplican para todos.

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3 comments

  • adrian sustaita

    muy buena informacion y ojala lograramos hacer conciencia a todos para que este tipo de practicas se dejaran de usar y aprendieramos a respetar a las mujeres otra cosa seria felicidades muy interesante

  • Su Lo Ve

    Muy buen artículo, práctico, ilustrativo y sustancioso a la vez; considero
    muy importante la difusión de este tipo de artículos, SOBRE TODO ENTRE JÓVENES MENORES DE 18 AÑOS (en pleno desarrollo cognitivo y psicoemocional), ya que el desconocimiento de las consecuencias que trae tanto para la víctima, como para el victimario (menor de edad o muy joven) son gravísimas.

    En el caso de la víctima, evidentemente verse involucrada en una
    situación así prácticamente destruiría su vida (la cual apenas si inicia) o al
    menos la afectaría gravemente y las consecuencias psicoemocionales son además de dolorosas y desastrosas de difícil reparación.

    Y el en caso del “victimario” (jóvenes inconscientes, ilusos, o inmaduros
    muchas veces menores de edad), las consecuencias igualmente destruirían su vida,
    pues, en caso de ser denunciado su conducta sí está tipificada y sancionada al
    menos en el DF como delito de pornografía infantil, reitero, ello así, en el
    supuesto de que alguno de los participantes en el material sea menor de edad
    (hablo de parejas de jóvenes).

    Pues, la conducta ilícita no sólo identifica a la exhibición del material,
    reproducción, descripción, publicación, publicitación, adquisición, comercialización, almacenamiento, de éste tipo de materiales, sino que también se tipifica y sanciona el fijar, imprimir, VIDEO GRABAR, audio grabar, fotografiar, filmar o describir actos de exhibicionismo corporal o lascivos o sexuales, reales o simulados; en cuyo caso las sanciones son gravísimas, y ni hablar de la espantosa y fatídica idea de pensar en verse recluido en un penal acusado del delito de pornografía infantil.

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