Google juez y parte: castiga a Expedia por prácticas abusivas de posicionamiento pero vende marcas como palabras clave.

Hace unos días algunos medios periodísticos afirmaron que Google castigó a Expedia, uno de los gigantes Estadounidenses en el mercado de “agencias de viajes en línea”, por usar prácticas abusivas en el posicionamiento -conocidas como “Black Hat SEO“- a efecto de tener un mejor lugar en los resultados de búsqueda (search rankings). Entre estas estrategias se encuentran las siguientes:

  • Crear otros sitios web que contengan enlaces al sitio web principal (Expedia);
  • Repetir de manera abusiva la misma palabra clave en el sitio web principal;
  • Colocar en texto oculto las palabras clave en el sitio web principal;
  • Intercambio de enlaces pagado con otros sitios web.

El castigo de Google consistió en quitar el crédito de muchos, o tal vez de todos estos enlaces, de su motor de búsqueda. Esto provocó la pérdida de un 25% de su visibilidad en los resultados de búsqueda, lo que supuso que Expedia se mostrara hasta en la tercera página de resultados.

La consecuencia fue que en una semana el valor de las acciones de Expedia se desplomaron más de un 4%, bajando su capitalización en $581 millones de dólares.

Por otra parte, desde el año 2000 los clientes del servicio de AdWords de Google pueden comprar cualquier cantidad de términos de búsqueda específicos (palabras que la gente escribe en una barra de búsqueda de Google) en un esfuerzo por dirigir el tráfico o atención a su página web. Los enlaces pagados aparecen arriba o al costado derecho de los resultados normales de búsqueda. No es necesario ser dueño de una marca para poder comprar dicho término como medio publicitario. Al uso razonable de esta práctica se le conoce como “keyword advertising“, pero cuando es usada para beneficiarse de búsquedas de marcas de la competencia, se le llama “competitive keyword advertising“.

Este modelo de negocios es considerado como una práctica abusiva por muchos abogados especialistas en propiedad intelectual, pues consideran que Google (y otros buscadores que pueden hacer uso de técnicas similares) está provocando confusión entre los consumidores que están buscando una marca pero se encontrarán con resultados patrocinados de la competencia o empresas ajenas a la que están buscando. Con frecuencia Google es demandado en Estados Unidos por “violación de marca” por vender como palabras clave las marcas registradas a la competencia o a cualquier individuo que desee hacerlo.

Para fortuna de Google, la mayoría de los tribunales han determinado que la compra de “palabras clave competitivas” no constituye infracción de marca. En el caso “CollegeSource, Inc. v. AcademyOne, Inc.“, la Corte del Noveno Circuito rechazó el reclamo del CollegeSource de “infracción de marca por uso de palabras clave con fines publicitarios” examinado: (1) si habría significativa confusión entre los consumidores debido a los anuncios de palabras clave (promovidos a través de Google); (2) si el patrocinador del enlace se identificó claramente; y (3) si el “área de búsqueda” era una en donde los consumidores tendrían un incentivo para hacer una investigación cuidadosa antes de hacer cualquier decisión de compra. La Corte determinó que no había infracción de marca porque AcademyOne claramente se identifica como un patrocinador de la publicidad resultante, y además, los estudiantes son propensos a realizar una investigación significativa para tomar decisiones relacionadas con la inscripción a universidades.

A ti mi estimado lector, particularmente si te dedicas a la mercadotecnia o si eres abogado, ¿te gustaría que tu competencia pueda “comprar tu marca” como palabra clave en Google? ¿qué opinas si consumidores potenciales te están buscando pero antes de los resultados de búsqueda aparece tu competencia directa como resultado patrocinado? ¿te parece una práctica justa o razonable el que Google pueda vender tu marca como palabra clave?

Más información sobre este tema:

https://www.youtube.com/watch?v=cwKy6xq9TA4

Samsung y Google firman licencia global de patentes.

En un hecho sin precedentes, dos gigantes de la industria de los dispositivos móviles han firmado un acuerdo global de licenciamiento cruzado de patentes que cubre una amplia gama de tecnologías y áreas de negocio. Este acuerdo de beneficio mutuo cubre las patentes existentes de Samsung y Google, así como las presentadas en los próximos 10 años.

Allen Lo, Asesor General Adjunto de Patentes en Google, mencionó que además de estar muy satisfechos por firmar una licencia cruzada con Samsung, al trabajar juntos en acuerdos de este tipo, las empresas pueden reducir el potencial de litigios y centrarse en la innovación.

A través de un comunicado de prensa en su portal, la surcoreana afirmó que con este acuerdo Samsung y Google tienen acceso al portafolio de patentes líderes en la industria que cada una de ellas tiene, allanando el camino para una colaboración más estrecha en la investigación y desarrollo de productos y tecnologías actuales y futuras.

“Este acuerdo con Google es muy importante para la industria de la tecnología”, dijo el Dr. Seungho Ahn, Jefe del Centro de la Propiedad Intelectual de Samsung. “Samsung y Google están mostrando el resto de la industria de que hay más que ganar de cooperar a participar en disputas de patentes innecesarias.”

Esta última frase de Samsung es sin duda una cachetada con guante blanco para Apple, quien se ha empecinado en acabar con su mayor rival no compitiendo en el mercado haciendo mejores productos para el consumidor, sino iniciando largos y costosos litigios de patentes en contra de la surcoreana en diversas partes del mundo. Donde ha tenido mayor éxito el gigante de Cupertino es en Estados Unidos, pues los jueces le han favorecido en diversas sentencias contra los intereses de Samsung. Ahora, con un aliado tan grande como lo es Google, empresa también americana, los jueces tal vez dudarán dos veces en seguir favoreciendo a Apple.

Hace unos meses, Darrell Etherington, editor de TechCrunch, mencionó que en la industria de las tecnologías móviles existe un triunvirato gobernante: Samsung va primero, Google experimenta y Apple refina. Para explicar la frase, Darrel comenta que Samsung está construyendo una reputación como el más impetuoso y rápido en actuar, Google juega al experimentador razonado, mientras Apple se queda atrás y refina las mejores ideas para salir al mercado. Pero Samsung parece cada vez más dispuesto a absorber los costos de “andar buceando de cabeza” en un nuevo territorio, sólo para demostrar que puede.

Samsung es el fabricante de teléfonos inteligentes número uno a nivel mundial. Google lidera también a nivel global el mercado de sistemas operativos de dispositivos móviles, pues Android ocupa el primer lugar en todas las regiones importantes del planeta. Este matrimonio a largo plazo entre estos dos miembros del “triunvirato gobernante” sin duda puede meter en apuros a Apple.

Google va ganando la batalla vs. el derecho al olvido.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) recientemente ordenó a Google que retirara una serie de datos personales que afectan a un grupo importante de personas. Obviamente el gigante de las búsquedas se negó, y apeló la decisión de la AEPD ante el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea. Aunque se espera que el litigio se decida en forma definitiva hasta diciembre, el Abogado General de dicho tribunal rindió un informe en donde anuncia que Google no tiene que acatar la orden de la AEPD: “solicitar a los buscadores de Internet que eliminen información legítima y legal que se ha hecho pública, traería consigo una injerencia en la libertad de expresión del editor de la página web y equivaldría a una censura del contenido publicado realizada por un particular”.

La historia comienza con el Señor Mario Costeja González, quien hace 15 años junto con su esposa, perdió un inmueble en una subasta por no haber podido terminar de pagarlo. Una nota publicada por el Ministerio de Trabajo le sigue fastidiando su vida y sus antecedentes crediticios, pues hoy ya no tiene esa deuda ni sigue estando casado. El empresario lleva varios años peleando contra Google en tribunales para que retire la antigua información, reclamando lo que ahora conocemos como “derecho al olvido”.

Por su parte Google sostiene que no se puede poner toda la responsabilidad en los buscadores: “Si una persona quiere que desaparezca de una publicación, debe recurrir al editor responsable de la misma, no al buscador. Es el editor quien debe retirar la información o pedirnos a los buscadores que dejemos de indexar esa página. Si la información publicada es lícita y cierta, no atenta contra el derecho al honor. Borrarla sería una forma de censura”.

En su defensa, la AEPD alega que las resoluciones en las que ampara a los ciudadanos que solicitan que se ponga fin a la difusión de sus datos no interfieren en ningún caso en las libertadas de expresión y de información. La Agencia Española reitera que no se está solicitando que se modifiquen o alteren las fuentes originales, sino que se ponga fin a su difusión general a través de los buscadores.

En mi opinión personal, no hay que confundir la gimnasia con la magnesia. El “derecho al olvido” no es el derecho de cancelación, ni el derecho a la oposición, consagrados dentro del paraguas de “derechos ARCO” en la mayor parte de las legislaciones de protección de datos personales. Tampoco es una “extensión” de estos derechos. Este derecho al olvido pretende convertirse en una nueva figura jurídica que permita a las personas solicitar a los buscadores de internet el fin de la indexación a sus datos personales. Obviamente, dentro de las ramas jurídicas existentes, este derecho tendría cabida dentro de los derechos relacionados con la protección al honor, la privacidad y los datos personales.

Cuando quieres que una persona física o moral elimine o deje de tratar tus datos personales, te presentas ante ella y solicitas el ejercicio de tu derecho de cancelación, revocación o inclusive el derecho de oposición. Si no te dan respuesta o la misma es insatisfactoria, puedes proceder (al menos en México) a solicitar al IFAI que inicie un Procedimiento de Protección de Datos, el cual puede culminar en cuantiosas multas, como ya lo hemos tratado en columnas anteriores.

El problema radica en que cuando haces la petición de cancelación u oposición al tratamiento de tus datos personales a un medio de comunicación, seguro entrarán en conflicto la “libertad de expresión” y la “libertad de difusión” con el “derecho a la protección de los datos personales”. Estas libertades y derechos gozan el mismo nivel de “protección” en nuestra Constitución (Capítulo I.- De los Derechos Humanos y sus Garantías, artículos 6, 7 y 16).

Sin embargo, tanto la libertad de expresión como la libertad de difusión (también conocida como “libertad de imprenta” o “libertad de prensa”) tienen límites claramente establecidos por nuestra Carta Magna: “La manifestación de las ideas (y la libertad de difusión) no será(n) objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros”.

Será sumamente interesante ver si el IFAI pone sobre la balanza estos derechos: el de protección a los datos personales y las referidas libertades de expresión y difusión. Estoy convencido que estas últimas tienen como limitante el respeto a la vida privada y los derechos de terceros. Sin embargo, la triste realidad es que los cibernautas no tenemos algo que gigantes como Google si tiene: un enorme poder de lobbying. Las artes oscuras de “disuasión y persuasión” suelen funcionar de maravilla para todas las industrias que están en el ojo del huracán.

* Con información de “ElPais.com” y “20Minutos.es”.

Se cierra demanda contra Google Buzz, no habrá dinero para los usuarios de Gmail

Si eres usuario de Gmail, es posible que hayas recibido un correo de parte de Google que comienza diciendo que “hemos alcanzado un acuerdo respecto a una demanda referida a Google Buzz, un servicio lanzado dentro de Gmail en febrero de este año”.

Google Buzz significó un intenso dolor de cabeza para Google debido a las protestas que generó de parte de los usuarios. El servicio estaba inmediatamente disponible para quienes tenían Gmail, sin preguntar si querías usarlo o no. Además, te asignaba automáticamente a gente a la que seguir según los correos que enviabas, que en muchos casos no eran tus amigos, y en algunas oportunidades esas listas de “seguidores” se hicieron públicas, revelando a quién le mandabas mails.

Muchos consideraron que esto era una violación de la privacidad de los usuarios del correo, lo que terminó en una demanda contra el servicio.

Google llegó a un acuerdo respecto de esta demanda, pero eso no significa que los usuarios de Gmail recibiremos alguna compensación – excepto por las siete personas que iniciaron la demanda, que recibirán US$2.500 cada uno.

La verdad es que sería bien complicado tratar de hacerle llegar dinero a cada usuario de Gmail, pese a lo que nos gustaría.  Así que como medida de reparación general, la compañía pondrá US$8,5 millones en un fondo independiente que será usado para “apoyar a organizaciones que promuevan la educación sobre la privacidad en la Web” – quizás Google debería tomar un curso ahí también.

“También haremos más para educar a las personas sobre los controles de privacidad específicos de Buzz. Mientras más personas sepan sobre la privacidad online, mejor será su experiencia en línea”, agregó Google.

Todavía se puede apelar hasta el 10 de enero si alguien está disconforme con el resultado.

Autor: Cony Sturm

http://www.fayerwayer.com/2010/11/google-llega-a-acuerdo-sobre-google-buzz/